Lectura y Escritura ¿un buen ejemplo de los maestros?
En el texto de Ana Machado “Entre gansos y vacas” la autora nos conduce sin ningún problema a través de la realidad de la escuela tradicional donde no se hacen cuestionamientos hacia el personaje de mayor relevancia “el maestro”.
A lo largo de la lectura nos vamos ubicando en varios escenarios con características especiales con respecto del ejercicio de lectura – escritura. El primer caso muestra un entorno social con los problemas académicos aparentemente solucionados, con dotaciones y espacios aptos para desarrollar sin problemas el proceso de enseñanza aprendizaje.
Luego nos da a conocer otra experiencia que de curiosa pasa a ser muy interesante por lo recursiva, y que hace acopio de la tradición de los viejos en las casas de los estudiantes.
El hecho de recurrir a que los mismos niños construyeran su propia fuente de lectura a través de su experiencia, y principalmente de las vivencias de sus ancestros, le da gran valía al esfuerzo de una maestra que más que movida por una preparación académica lo hace por una vocación humana, teniendo en cuenta por demás que las condiciones del entorno no eran tampoco las más favorables.
Partiendo de estas experiencias, nuestra autora centra su atención en indagar donde radica el problema de la falta de cultura lectora.
Resulta interesante como ella plantea la situación al proponer cambiar la pregunta realizada: ¿qué pueden hacer los niños para que los adultos lean más?
No es para nadie desconocido el tema que a todos nos toco pasar por el sendero de aprender a leer y escribir de acuerdo al gusto del maestro de turno y con la vigilancia imperativa de los padres que creían que por hacer llenar los cuadernos de planas eran muy buenos maestros.
Con el tiempo y la experiencia nos vinimos a dar cuenta que en la mayoría de los casos nuestros padres no es que hubieran sido los mejores lectores, y desde luego la habilidad de los maestros en este campo se limitaba a la cartilla y al catecismo, que en últimas éramos nosotros los que terminábamos leyéndolos. Con el agravante de tener encima la crítica de unos y otros.

y qué respuesta das tu a Machado sobre cómo hacer para que los adultos lean más?
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